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Lucha de enfermedades desatendidas puede retroceder si no se reduce pobreza

18 abr 2017
19h03
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La lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas ha conseguido enormes progresos en la última década, pero estos avances pueden verse mermados si no se actúa para contrarrestar los factores de pobreza y subdesarrollo que favorecen la aparición de estas dolencias.

Este es el principal mensaje de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su informe "Integrando las Enfermedades Tropicales Desatendidas (NTDs, en inglés) en la Salud Global y el Desarrollo", publicado hoy, en el marco de una semana dedicada a este tipo de males.

Las NTDs afectan a unos 1.500 millones de personas en el mundo y, aunque algunas de las más conocidas son el dengue, el chagas, la enfermedad del sueño, la rabia o la lepra, las más prevalentes son la filariasis linfática, que puede causar ceguera, y la helmintiasis (infección intestinal causada por contacto con tierra contaminada con heces).

No existen cifras sobre decesos, dado que en la mayoría de los casos las personas fallecen por trastornos derivados de la enfermedad, pero que no se contabilizan como tales.

Diez años atrás, la OMS embarcó en un proyecto común a farmacéuticas, gobiernos y grandes donantes privados para poder eliminar, o bien reducir drásticamente, el peso de estas enfermedades en las comunidades más pobres.

Pasada una década, el resultado es muy positivo, dado que más de mil millones de personas tiene acceso a algún tipo de tratamiento.

Sin embargo, "no puede haber espacio para la complacencia", dijo en rueda de prensa el director del departamento de NTDs de la OMS, Dirk Engels, quien explicó que, aunque se han hecho grandes progresos en la lucha contra alguna de las dieciocho enfermedades que conforman la lista de la NTDs, otras están en expansión.

Un caso clarísimo es el del dengue, una enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti que pasó de ser una dolencia marginal tropical a convertirse en uno de los mayores retos de salud pública actuales.

Por ello, se consideran esenciales intervenciones claras en la lucha contra la eliminación del vector (el mosquito transmisor) y para el desarrollo de políticas de acceso al saneamiento que permitan eliminar las condiciones óptimas en las que estos insectos se reproducen.

El Aedes aegypti es el mismo mosquito que transmite el chikungunya, la fiebre amarilla y el zika.

Engels no dio una respuesta concreta sobre el porqué estas tres enfermedades no están también incluidas en la lista de NTDs, aunque recordó que la fiebre amarilla parecía que estaba controlada y que hasta hace poco su incidencia se reducía a áreas rurales muy específicas, lo que ha cambiado con la epidemia surgida en los últimos meses en Brasil.

Además, existe una vacuna efectiva contra la fiebre amarilla.

Distinto es el caso del zika, que era una enfermedad conocida pero poco nociva y que, sin embargo, dejó efectos devastadores en miles de recién nacidos en Latinoamérica durante la epidemia surgida el año pasado.

"Con el zika y sus efectos devastadores, parece que ahora sí que hay conciencia de lo trascendental que es el control" del vector, indicó Engels.

Durante la próxima Asamblea Mundial de la Salud en mayo en Ginebra se analizará la Respuesta Global para el Control del Vector, elaborada por la OMS para dar impulso a este combate y que establece que se reduzca un 75 % la mortalidad global por enfermedades transmitidas por mosquitos en 2030 con respecto a 2016.

En el esfuerzo global de los últimos años ha participado también el sector farmacéutico, el cual, según la Federación Internacional de la Industria Farmacéutica (IFPMA), "está en camino" de donar en una década 14.000 millones de tratamientos para las NTDs.

También son importantes los esfuerzos de gobiernos, donantes privados y organizaciones benéficas, que prometieron hoy una inversión de 812 millones de dólares (764 millones de euros) para la lucha contra las NTDs.

La Fundación Bill y Melinda Gates anunció una inversión de 335 millones de dólares (315 millones de euros) durante los próximos cuatro años para programas de diferentes NTDs.

Asimismo, prometió 27 millones de dólares (25,3 millones de euros) para apoyar durante tres años la iniciativa del Gobierno belga contra la enfermedad del sueño en la República Democrática del Congo.

Aunque la enfermedad está casi erradicada, advirtió Gates en rueda de prensa, y se encuentra en los menores niveles jamás vistos, "si no la combatimos va a volver a aumentar".

Bruselas ha puesto sobre la mesa otros 27 millones de dólares (25,3 millones de euros) adicionales durante nueve años para su propia iniciativa.

El Gobierno británico se ha comprometido a su vez con 450 millones de dólares (423 millones de euros) durante el próximo lustro para la batalla contra las NTDs.

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