Pscicología

Cuál es el perfil psicológico de las personas que están siempre con el celular en la mesa

Psicólogos advierten que mirar el celular en la mesa revela adicción, ansiedad y falta de control. Este hábito daña vínculos y afecta la salud mental.
domingo, 14 de septiembre de 2025 · 20:45

Colocar el celular en la superficie de la mesa y revisarlo a cada rato dejó de ser únicamente una práctica común para transformarse en lo que la psicología llama phubbing. Este vocablo surge de la unión entre phone y snubbing (rechazo) y se utiliza para describir la conducta de apartar la atención de las personas cercanas con tal de enfocarse en la pantalla. Aunque parece una acción sin mayor importancia, revela un trasfondo asociado a la dependencia digital, la necesidad permanente de estímulos y la falta de control sobre los impulsos.

La adicción detrás del gesto

Especialistas en neurociencia explican que cada aviso que llega al dispositivo activa los mecanismos cerebrales encargados de la gratificación. Esa liberación de dopamina funciona como un refuerzo adictivo, muy parecido al que producen otros comportamientos compulsivos. Por este motivo, observar el móvil de manera reiterada no siempre responde a un verdadero interés, sino al temor de “quedarse afuera de algo” (FOMO) o a la llamada nomofobia, es decir, la angustia que aparece cuando el aparato no está al alcance.

Estudios recientes confirman además que esta costumbre se encuentra más extendida en adolescentes y en adultos jóvenes, debido a que la corteza prefrontal, la región que regula el autocontrol, finaliza su maduración recién hacia los 23 o 24 años. Por esa razón, la atracción por lo novedoso suele ser más fuerte que la capacidad de frenar la urgencia de mirar el dispositivo.

Impacto en las relaciones sociales

Colocar el celular en la mesa, aunque no se utilice, impacta de manera directa en la forma de relacionarse. Investigaciones realizadas por instituciones académicas extranjeras demostraron que su mera presencia disminuye la sensación de intimidad y confianza durante un diálogo.

En las relaciones amorosas, este hábito recibe el nombre de partner phubbing, y ocurre cuando alguien corta la interacción para atender la pantalla. Esa práctica provoca tensiones, reduce la satisfacción afectiva y con el tiempo puede desencadenar dificultades de apego e incluso manifestaciones de tristeza profunda.

Los profesionales advierten que el objetivo no es satanizar los dispositivos, sino establecer reglas claras. Decidir que las comidas transcurran sin aparatos, optar por relojes clásicos para consultar la hora o dejar el teléfono fuera del alcance en reuniones con amigos son medidas sencillas que favorecen la atención consciente. En conclusión, aprender a manejar el vínculo con la tecnología sin permitir que ocupe todos los espacios es fundamental para resguardar tanto la estabilidad emocional como los lazos interpersonales.