Truco de cocina
Ni cada 1 mes ni cada 1 año: cada cuánto tiempo debes cambiar tus cucharas de palo, según expertos
Aunque parecen inofensivas, estas cucharas pueden acumular bacterias peligrosas si no se reemplazan a tiempo.Si eres de los que cree que las cucharas de palo duran toda la vida, quizá sea hora de reconsiderarlo. Estos utensilios, tan tradicionales como prácticos, pueden convertirse en un foco de contaminación si se utilizan por períodos demasiado largos. Así lo advierten distintos especialistas en higiene alimentaria, quienes coinciden en que su reemplazo debe ser mucho más frecuente de lo que se cree.
Los expertos explican que la madera, a diferencia de otros materiales como el acero inoxidable o el plástico, tiene una estructura porosa. Al entrar en contacto con alimentos, especialmente si están calientes o contienen grasa, estos poros se dilatan y retienen restos de comida, humedad y bacterias. Aunque los lavemos con agua y jabón, muchas de estas partículas permanecen adheridas, proliferando con el paso de los días.
¿Cada cuánto hay que cambiarlas?
Lejos de la creencia de que basta con reemplazarlas una vez al año, los especialistas recomiendan hacerlo cada seis meses. Este plazo permite reducir el riesgo de enfermedades gastrointestinales provocadas por microorganismos como la Escherichia coli y otras bacterias comunes en la cocina.
Además, si vives con niños pequeños, personas mayores o alguien con un sistema inmunológico debilitado, la precaución debe ser mayor. En estos casos, incluso se sugiere tener cucharas separadas según el tipo de alimento: una para platos cocidos, otra para preparaciones crudas y una distinta para repostería.
¿Cómo higienizarlas correctamente?
Para prolongar su vida útil sin comprometer la seguridad, se aconseja sumergirlas en agua hirviendo durante cinco minutos, al menos una vez por semana. Este proceso ayuda a eliminar buena parte de los microorganismos que se ocultan en la madera. Después, es fundamental secarlas con papel absorbente y no guardarlas hasta que estén completamente libres de humedad interna.
Si bien muchos usan solo el lavado con detergente, esta práctica no es suficiente para garantizar que estén realmente desinfectadas.