Salud

Ni 1 vez por día ni 1 vez por semana: con qué frecuencia deben bañarse las personas mayores de 60 años

La higiene en la vejez requiere un enfoque distinto al de otras etapas de la vida.
jueves, 5 de junio de 2025 · 18:15

La rutina de higiene en adultos mayores no solo responde a una cuestión estética, sino a una necesidad médica. A partir de los 60 años, la piel cambia su estructura: se vuelve más delgada, pierde aceites naturales y se reseca con facilidad. Por eso, mantener los hábitos de la juventud puede resultar contraproducente para la salud cutánea.

Contrario a la creencia popular, bañarse todos los días no es recomendable para este grupo etario. Los especialistas sugieren una frecuencia de entre dos a tres veces por semana, dependiendo del estado de salud, la movilidad y el estilo de vida del adulto mayor. Más allá de esa cantidad, el exceso de agua y jabón puede generar irritaciones, picazón e incluso lesiones.

Aseo por zonas: una alternativa efectiva

El baño diario puede dañar la piel. Fuente: Canva

En los días sin baño completo, se recomienda realizar una limpieza por zonas estratégicas del cuerpo. Las axilas, los genitales, los pies y los pliegues de la piel deben higienizarse con paños húmedos o esponjas suaves. Esta práctica permite mantener la higiene sin comprometer la integridad de la piel.

El momento del baño también puede representar un riesgo. Caídas y resbalones son frecuentes en personas con movilidad reducida. Por eso, es clave adaptar el baño: instalar barras de apoyo, alfombras antideslizantes y asientos dentro de la ducha reduce drásticamente los peligros.

Hidratación, la clave del cuidado

Dos a tres veces por semana es suficiente. Fuente: Canva

Después del baño, la aplicación de una crema humectante es casi tan importante como la limpieza misma. Ayuda a conservar la humedad de la piel y previene la formación de grietas. También se aconseja el uso de jabones neutros y agua tibia, para evitar agresiones innecesarias.

En casos de dependencia o enfermedades como el Alzheimer, es fundamental que el baño se realice con ayuda. Esa asistencia debe priorizar el respeto y la intimidad de la persona mayor. Con acompañamiento adecuado y medidas de prevención, el baño deja de ser un riesgo y se transforma en una instancia de cuidado integral.