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La sopa de letras pasó de moda: este es el pasatiempo que previene el alzheimer y fortalece la memoria en los mayores de 70

Un ejercicio simple y olvidado puede ser la clave para mantener la mente activa en la tercera edad.
lunes, 2 de junio de 2025 · 19:30

Con el paso de los años, mantener la agilidad mental se vuelve tan importante como cuidar el cuerpo. Aunque muchos adultos mayores recurren a sopas de letras o crucigramas, la ciencia señala un pasatiempo más poderoso para estimular la memoria y prevenir el deterioro cognitivo: los laberintos.

Lejos de ser solo un entretenimiento infantil, resolver laberintos implica habilidades mentales complejas dignas de un adulto. Planificar rutas, reconocer errores y decidir alternativas mantiene en forma al cerebro, especialmente al lóbulo prefrontal, encargado de funciones ejecutivas como la toma de decisiones y la atención sostenida.

Un entrenamiento silencioso y eficaz

Resolver laberintos activa funciones clave del cerebro en la tercera edad. Fuente: Canva

Al realizar este tipo de ejercicios, se activa la memoria espacial, se mejora la coordinación ojo-mano y se fortalece la tolerancia a la frustración. A diferencia de otros juegos, los laberintos exigen paciencia, constancia y enfoque: tres cualidades esenciales para combatir el envejecimiento mental.

Un reciente estudio publicado en la revista científica MDPI respalda esta práctica como herramienta de estimulación cognitiva. Según los investigadores, las tareas espaciales como los laberintos mejoran la velocidad de procesamiento y reducen el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

?Este pasatiempo simple mejora la memoria, la atención y la coordinación. Fuente: Canva

Sin tecnología y sin excusas

Una de las mayores ventajas de este pasatiempo es su accesibilidad: no requiere pantallas, conexión a internet ni grandes conocimientos. Basta con lápiz, papel y unos minutos al día para establecer una rutina mental saludable y placentera.

Al igual que una caminata diaria o una dieta equilibrada, los beneficios del laberinto se construyen con la práctica. Hacer uno cada día no solo mejora el estado cognitivo, sino que también ofrece una dosis de satisfacción y logro personal, tan necesarios como subestimados en la vejez.