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Estos son los 4 tipos de árboles que no debes podar en otoño porque pueden quedar expuestos a plagas y heladas
Aunque parezca una buena idea, podar ciertos árboles durante el otoño puede perjudicar su salud. Estos cuatro ejemplares frutales son especialmente vulnerables en esta estación.Cuando los árboles comienzan a perder sus hojas y las temperaturas bajan, muchos creen que es el momento ideal para realizar tareas de poda. Sin embargo, no todos los árboles reaccionan de la misma manera ante los cortes en esta época. Algunas variedades frutales son particularmente sensibles durante el otoño, y al podarlas se corre el riesgo de dejarlas expuestas a enfermedades, plagas y daños por heladas tempranas.
Estos son los 4 tipos de árboles que no debes podar en otoño
Los cerezos son árboles de gran valor ornamental y productivo, pero su estructura delicada y su sensibilidad al clima los convierte en candidatos poco recomendables para ser podados durante el otoño. En esta estación, las heridas causadas por la poda tardan más en cicatrizar, lo que permite que hongos o bacterias invadan los árboles.
Los durazneros son árboles que crecen con rapidez, pero su madera es blanda y propensa a enfermedades cuando las condiciones climáticas no son óptimas. Si se los poda en otoño, sus tejidos quedan expuestos justo cuando la humedad ambiental favorece la proliferación de hongos.
En el caso de los ciruelos, su savia fluye con lentitud durante el otoño, lo que impide una correcta recuperación tras la poda. Este tipo de árboles necesita tiempo y condiciones favorables para cerrar heridas, ya que las aberturas mal cicatrizadas pueden convertirse en puertas de entrada para insectos o microorganismos. En lugar de fortalecerlos, podar los ciruelos en otoño puede debilitarlos de cara al invierno.
Los damascos completan la lista de árboles que no deben ser podados en otoño. Su madera sensible y su alta susceptibilidad a los hongos los vuelve especialmente delicados en esta estación. Además, estos árboles pueden brotar prematuramente si se los poda cuando las temperaturas bajan lentamente, lo que los deja sin protección ante una helada inesperada.