Receta sencilla
Chipá de calabaza, aprende a hacer esta sencilla receta para la tarde con solo 9 ingredientes
Una merienda diferente que combina sabor, textura y mucha calidez.Cuando los días se vuelven más frescos, nada mejor que una receta cálida, práctica y sabrosa para la merienda. El chipá de calabaza cumple con todos esos requisitos: tiene la elasticidad típica del almidón de mandioca, el sabor reconfortante del queso derretido y el toque especial de un vegetal de estación.
Aunque tradicionalmente se prepara solo con queso, esta versión suma puré de calabaza horneada, lo que no solo aporta humedad y color, sino también un sabor más profundo. Es ideal para quienes quieren probar algo diferente sin complicarse demasiado. La receta se puede preparar en menos de una hora y no requiere habilidades especiales en la cocina.
Ingredientes simples, resultado delicioso
- 250 g de fécula de mandioca
- 1 huevo
- 4 cucharadas de puré de calabaza horneada
- 200 g de queso cremoso
- 125 g de queso semiduro (tipo pategrás o similar)
- 3 cucharadas colmadas de aceite de oliva (o 25 g de manteca)
- 4 cucharadas de leche
- ½ cucharadita de sal
- Semillas de sésamo (opcional, para decorar)
Paso a paso sin complicaciones
- En un bol grande, mezclá la fécula con el huevo, la sal, el aceite y la leche.
- Sumá el puré de calabaza y mezclá hasta formar una masa maleable.
- Incorporá los quesos rallados o cortados en cubos pequeños y mezclá bien con las manos.
- Armá bolitas del tamaño de una nuez. Si querés, pasalas por semillas de sésamo.
- Distribuilas en una bandeja enmantecada o con papel manteca.
- Llevá al horno precalentado a 180°C durante 20-25 minutos, hasta que estén doradas.
Este chipá es perfecto para comer caliente, recién salido del horno, cuando el queso aún está fundido y la calabaza sigue desprendiendo su aroma dulce. También podés hacerlos con anticipación y recalentarlos unos minutos antes de servir.
Con ingredientes accesibles y un procedimiento sencillo, esta receta es ideal para quienes buscan opciones caseras, ricas y nutritivas para la merienda. Además, es una gran manera de incorporar vegetales sin que los más chicos lo noten.