Receta sencilla
Torta de leche condensada, aprende a hacer este delicioso postre con solo 6 ingredientes
Ideal para la hora del mate o para cerrar cualquier comida con un toque dulce.Hay recetas que logran un equilibrio perfecto entre lo práctico y lo delicioso. La torta de leche condensada es justamente eso: simple de hacer, con ingredientes que seguro tenés en casa, y con un sabor que conquista desde el primer bocado. Su textura esponjosa y húmeda la hace ideal para acompañar una ronda de mates o para guardar en la heladera y disfrutar durante la semana.
Esta preparación no requiere experiencia en repostería. Solo un poco de ganas y algo de tiempo. Acá te dejamos el procedimiento bien detallado para que no haya margen de error y el resultado sea una torta casera digna de repetir.
Ingredientes para esta torta de leche condensada
- 3 huevos
- 1 lata de leche condensada
- 1 taza de harina leudante
- ½ taza de leche
- ½ taza de manteca derretida
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
Paso a paso para este increíble postre
- Precalentá el horno a 180°C y engrasá un molde mediano con manteca o aceite. También podés colocarle papel manteca en la base para desmoldarla con más facilidad.
- Batí los huevos con la leche condensada en un bol grande. Hacelo con cuchara de madera, batidor de mano o eléctrico. Asegurate de integrar bien ambos ingredientes hasta que la mezcla esté homogénea y sin grumos.
- Agregá los líquidos: incorporá la leche, la manteca previamente derretida y la esencia de vainilla. Mezclá bien para que se integren todos los sabores. Esta etapa es clave para que la torta tenga buena textura.
- Sumá la harina leudante tamizada. Hacelo de a poco, en forma de lluvia, mientras mezclás suavemente con movimientos envolventes. Esto evitará que se formen grumos y te va a ayudar a mantener la mezcla aireada.
- Verté la preparación en el molde y alisá la superficie con una espátula o cuchara. Llevá al horno durante 35 a 40 minutos o hasta que al insertar un palillo en el centro, este salga seco. El color dorado será tu mejor señal.
- Dejá enfriar a temperatura ambiente, desmoldá con cuidado y servila así como está, o espolvoreada con azúcar impalpable. Si querés una versión más golosa, podés cubrirla con una capa fina de dulce de leche o un glaseado casero.
Un postre que se adapta a todos los gustos
Si querés darle un toque personal, sumale chips de chocolate, coco rallado o ralladura de limón a la mezcla antes de hornear. También podés acompañarla con frutas frescas para una merienda más fresca y liviana.
Esta torta de leche condensada es ideal para resolver una merienda con poco presupuesto y sin renunciar al sabor. Es rendidora, se conserva muy bien y lo mejor: siempre deja a todos con ganas de repetir. ¿Qué más se puede pedir?