Truco del hogar

En solo 5 pasos, así debes lavar las frazadas antes que llegue el invierno

Antes de que las noches se vuelvan más intensas, conviene adelantarse y dejar listo todo lo necesario para que el invierno no te agarre desprevenida.
domingo, 13 de abril de 2025 · 19:00

Con la llegada del frío, una de las tareas clave del hogar es preparar las frazadas. No solo por higiene, sino porque un buen abrigo marca la diferencia cuando bajan las temperaturas. Lavar correctamente estas prendas ayuda a conservar su textura, prolongar su vida útil y evitar la acumulación de ácaros o polvo.

En solo 5 pasos, así debes lavar las frazadas

El primer paso para cuidar el abrigo es leer la etiqueta de la frazada. Ahí vas a encontrar información importante sobre el tipo de lavado que requiere cada tela. No todas se tratan igual: algunas admiten lavado en máquina con agua fría, mientras que otras necesitan limpieza en seco o ciclos más delicados. Este punto evita arruinar el material y garantiza que el abrigo mantenga su forma y suavidad original.

En segundo lugar, es importante sacudir bien la frazada antes de lavarla. Esto elimina el polvo acumulado y afloja la suciedad superficial. También podés usar un cepillo suave para desprender pelusas o pelos si tenés mascotas. Este paso previo evita que esos residuos se acumulen en el tambor del lavarropas y ayuda a que el abrigo quede realmente limpio, sin necesidad de repetir el proceso.

Frazada. Fuente: iStock.

Lo mejor es optar por productos suaves, sin fragancias muy fuertes ni blanqueadores, especialmente si el abrigo está en contacto directo con la piel. Un exceso de jabón puede dejar residuos difíciles de enjuagar, y si la tela es gruesa, lo ideal es usar un ciclo largo con suficiente agua para que todo se disuelva bien. También se recomienda evitar el suavizante en la frazada, ya que en ciertas fibras puede endurecer el tejido.

Lavado de frazadas.
Fuente: iStock.

El cuarto paso tiene que ver con el secado. Lo ideal es que la frazada se seque al aire libre, extendido sobre una superficie plana para que no se deforme. Si no tenés esa opción, podés usar el secarropas en modo suave o con baja temperatura, siempre revisando que no se sobrecaliente. 

Cuando la frazada ya está limpia y seca, se recomienda doblarla y guardarla en bolsas de tela o en cajas que permitan la ventilación. Evitá los plásticos herméticos, ya que impiden que circule el aire. Si querés sumar protección, podés colocar bolsitas de lavanda o bicarbonato para mantener el buen olor y absorber la humedad.