Maquillaje

Por qué nunca hay que aplicar un corrector de ojeras de color claro

Sigue estos consejos y consigue cubrir las ojeras de la mejor manera.
domingo, 12 de octubre de 2025 · 14:35

Tener una mala noche de sueño o incluso no cuidarse la piel puede derivar en ojeras pronunciadas y oscuras. A veces pensamos que para poder corregir las ojeras debemos aplicar un corrector mucho más claro de su color, pero esto es un error muy común. 

¿Por qué no debemos aplicar un corrector de ojeras más claro?

Xabier Rodrigues, experto en maquillaje, asegura que el exceso de corrector de ojeras puede jugar en contra. Además, el profesional dice: "un exceso de corrector, especialmente en un tono más claro que la piel, resalta las ojeras y marca las arrugas". 

Ojeras. Fuente: archivo Terra Chile

Cuando aplicamos un corrector de ojeras más claro, solo conseguimos que la zona se ve más hundida y cansada, porque el contraste con el resto del rostro hace que las ojeras se noten más.

Además, si aplicamos mucha cantidad, al intentar cubrir de más, el producto se acumula en los pliegues y acentúa las arrugas.

El profesional recomienda aplicar primero un precorrector en tonos salmón o anaranjados. Luego irá el corrector. Este paso previo ayuda a neutralizar el color oscuro y ayuda a que el acabado final se vea más uniforme y natural.

¿Cómo maquillar correctamente las ojeras?

Xabier recomienda el siguiente paso a paso: 

  • Hidrata la piel previamente: se aconseja aplicar un buen hidratante o crema que sea específicamente para el contorno de ojos. 
  • Elegí el tono correcto de corrector: lo ideal es que sea igual al de tu piel o apenas medio tono más claro.
  • Aplicá poca cantidad de productor: es mejor ir de menos a más, con un par de puntos debajo del ojo alcanza. Siempre tienes que difuminar. 
  • No extiendas el corrector hasta la sien: el mismo debe ir solo en la zona de la ojera, para que no se acumule en las líneas de expresión.
  • Sellalo con polvo fino: apenas una capa muy ligera, para que no se mueva y dure más tiempo.

En resumen, un corrector bien aplicado logra que la mirada se vea descansada y luminosa, mientras que el exceso puede producir el efecto contrario.