Psicología

Qué significa que te guste estar siempre con las luces apagadas, según la psicología

La luz, ya sea natural o artificial, tiene un impacto directo en nuestras emociones, y su ausencia puede generar un ambiente que influye en el ánimo de formas complejas.
jueves, 2 de enero de 2025 · 14:30

La iluminación en los espacios personales puede ofrecer pistas significativas sobre el estado emocional y mental de una persona. De acuerdo con la psicología, elegir mantener las luces apagadas o vivir en penumbra podría ser más que una simple preferencia estética; puede reflejar aspectos profundos del bienestar emocional.

Esto significa que te guste estar siempre con las luces apagadas

La relación entre la luz y las emociones humanas ha sido estudiada en profundidad por la psicología. Una adecuada exposición a la luz aumenta los niveles de serotonina, lo que mejora el estado de ánimo y fomenta el bienestar general. Para algunos, preferir las luces apagadas es una forma de alcanzar tranquilidad, mientras que, para otros, podría ser un reflejo de malestar emocional, como el estrés o incluso señales tempranas de depresión.

La oscuridad también puede servir como un refugio emocional para quienes buscan protegerse de estímulos externos, explica la psicología. Mantener la casa a oscuras puede transmitir una necesidad de privacidad o de crear un entorno que se perciba como seguro.

Persona en penumbras.
Fuente: iStock.

Sin embargo, la psicología advierte que esta práctica, cuando se convierte en un hábito constante, podría fomentar sentimientos de desconexión social y aislamiento. Aunque puede ser reconfortante a corto plazo, depender de la penumbra para sentirse bien podría limitar el bienestar general y afectar la capacidad de enfrentar desafíos emocionales.

Persona en penumbras.
Fuente: iStock.

Además de su impacto emocional, vivir en un ambiente con poca luz tiene consecuencias físicas tangibles. La falta de exposición a la luz natural puede alterar los ritmos circadianos, fundamentales para el sueño y el equilibrio hormonal. Esto puede llevar a problemas como insomnio, fatiga crónica o niveles bajos de vitamina D, un componente esencial para el correcto funcionamiento del organismo. Por otro lado, la penumbra prolongada también puede generar un ciclo de desmotivación, haciendo que las actividades diarias se perciban como más difíciles de realizar, explica la psicología.