Truco de limpieza

Cómo eliminar la grasa de la campana extractora con solo 2 ingredientes de cocina y en 15 minutos

Un método efectivo con ingredientes comunes puede devolverle su brillo en pocos minutos.
miércoles, 15 de enero de 2025 · 21:30

La limpieza de la campana extractora después de cocinar puede parecer una tarea complicada, pero con bicarbonato de sodio y jabón lavavajillas es posible eliminar la grasa de forma sencilla. Este electrodoméstico es esencial para mantener limpio el aire de la cocina, pero acumula grasa con rapidez, lo que afecta su funcionamiento.

Limpieza eficaz de la campana extractora con solo dos ingredientes

El bicarbonato de sodio es un ingrediente es conocido por su capacidad para eliminar la suciedad más resistente. Mezclado con agua caliente, se convierte en una pasta que se puede aplicar fácilmente sobre la superficie de la campana extractora. Este método evita el uso de productos químicos agresivos y es una solución práctica para mantener la grasa bajo control. 

Antes de empezar, es importante apagar la campana y retirar los filtros. Estos se deben sumergir en agua caliente mezclada con bicarbonato y jabón lavavajillas. Este paso inicial permite que la grasa se ablande, facilitando la limpieza. Mientras tanto, se puede aprovechar para aplicar la pasta en la superficie exterior de la campana extractora, asegurando que no queden zonas sin cubrir.

Campana extractora.
Fuente: iStock.

Para las áreas donde la grasa está más incrustada, un cepillo de cerdas suaves es ideal para frotar sin dañar la superficie. La combinación del bicarbonato con el jabón lavavajillas potencia el efecto desengrasante, dejando la campana extractora libre de residuos. Tras este paso, es fundamental enjuagar con un paño húmedo para eliminar cualquier resto de la mezcla y secar bien para evitar manchas.

Bicarbonato de sodio.
Fuente: iStock.

Los filtros, después de haber reposado, se enjuagan bajo el grifo para retirar completamente la grasa. Es esencial asegurarse de queden completamente secos antes de volver a colocarlos en su lugar. Este último paso garantiza que la campana funcione de manera óptima, sin riesgo de olores o residuos acumulados.