



Por Carola Oyarce
Pasaron los años, Sandra estudió y se tituló de profesora de religión básica. Hace 21 años que trabaja en el colegio Cardenal Antonio Samoré de San Bernardo, un establecimiento laico que pertenece a la corporación municipal.
A mitad de este año recibió amenazas telefónicas sobre su condición sexual, por eso fue a hablar con el vicario de la comuna y le contó que es lesbiana y que vive con otra mujer. A raíz de eso el Arzobispado le caducó el certificado de idoneidad y desde el 13 de agosto no puede hacer clases, a no ser que deje a su pareja con la que lleva siete años, y tenga una vida célibe. Debido a esto presentó un recurso de protección y está a la espera de lo que decida la Corte de Apelaciones. La semana pasada se le acabó la licencia médica que tenía desde esa fecha y fue al colegio donde recibió el apoyo de los alumnos y la directora, pero no pudo hacer clases.