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Embarazada, pero virgen
BAJADA
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Síndrome de Rapunzel

Embarazada, pero virgen


Hace unos días la noticia de una joven antofagastina que espera mellizos, aunque no ha tenido relaciones sexuales aún, impactó a muchos. Sin embargo, el tema es posible y se trata de uno más de los mitos que rodean la posibilidad de embarazo.

Por Karen Uribarri Guzmán y Francisca Vega

SANTIAGO, agosto 8.- Una joven de 22 años, evangélica, está dando que hablar en Antofagasta, específicamente en el Hospital Regional. Ahí le diagnosticaron dos meses de embarazo. Hasta ahí nada extraño. Lo particular del hecho es que ella aún es virgen, es decir, no ha tenido relaciones sexuales con penetración, confirmado por los médicos tratantes que aseguraron que su himen aún está intacto. Además ella tampoco tiene una pareja estable.

Ante la noticia, la joven sólo confesó haber tenido juegos sexuales con un amigo. Pero, ¿es posible que sólo con eso haya quedado embarazada?: “Sí, es plenamente posible, pero es poco frecuente porque en general el coito se consuma. Esto suele verse en culturas más bien restrictivas en lo sexual, como los evangélicos y cuaqueros”, explica el médico ginecólogo, Fernando Sánchez.

Ahora bien, ¿de qué tipo de juegos sexuales estamos hablando?: “Si existe cualquier roce de pene con vulva (la parte de afuera de la vagina) existe riesgo de embarazo. Más aún si hay eyaculación”, advierte el Dr. Sánchez.

El ginecólogo explica que: “Siempre que (el sexo) sea sin pantalones, incluso estando con calzones, se puede correr riesgo”, dice el experto.

El por qué sucede a pesar de que no exista penetración tiene que ver con la capacidad de supervivencia que tienen los espermatozoides, alrededor de 48 horas fuera de la vagina de la mujer, y por los movimientos propios de la vulva. El ginecólogo Alejandro Obaid, quien también presenció este tipo de caso hace unos 20 años atrás, nos comenta que, aunque no es muy frecuente, es posible el embarazo en estas condiciones debido a la “inteligencia y nivel competitivo” que tienen los espermios.

“Es lo que algunos conocemos como el Síndrome de Rapunzel (la niña que tenía unas trenzas tan largas que algunas personas podían trepar a la torre subiendo por ellas), es decir, que los espermatozoides que son dejados en alguna zona cercana a la vulva de la mujer, son capaces de trasladarse, a través de las vellosidades que protegen las partes íntimas femeninas, hasta el cuello uterino y de ahí fecundar un óvulo. Eso lo pueden hacer en dos días, así que es muy posible”, explica el especialista, quien advierte además los riesgos de no tener medidas higiénicas adecuadas luego de una relación sexual sin protección, ya que los espermios pueden quedar en la ropa interior y luego dar sorpresas inesperadas.


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