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 Juegos en el barro beneficiaría el sano desarrollo de los niños
17 de Abril de 2009 16:00

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SANTIAGO, abril 17.- Seguramente cuando eras niña más de alguna vez jugaste con tus amigas a hacer comida en la tierra. ¡Era impresionante!, porque cada objeto de la naturaleza te servía para tus propósitos, porque las piedras eran papas, las ramitas de los árboles eran cubiertos o velas para el pastel de cumpleaños, el agua funcionaba como leche, y gozabas como nadie amasando panes con lodo.

El problema se generaba cuando tus papás te llamaban a almorzar y te veían completamente sucia, pero seguro que a ti no te importaba porque esas vivencias eran mucho más importantes que las quejas. Y ahora que han pasado los años, quizás a ti te toque vivir algo similar con tus hijos, porque por más avanzada que esté la tecnología, jugar con barro sigue siendo un deleite para los más pequeñitos.

Lástima que para muchos adultos esta sana práctica sigue siendo castigada, porque para ellos no hay nada mejor que la limpieza en los niños, sin considerar que en ocasiones la suciedad va ligada al aprendizaje, porque sólo al estar en contacto con el medio ambiente podrán descubrir su entorno, además de fortalecer su sistema inmunológico.

De hecho, más allá de costosos regalos, un trozo de barro, o de arcilla moldeada con agua, puede significar para los niños una entretención para toda la tarde, porque tocar este material húmedo, pegajoso y moldeable les genera una serie de sensaciones, las que además estimulan su percepción tridimensional al realizar figuras en volumen.

Otras ventajas es que pueden desarrollar su imaginación al preguntarles ¿Qué podrían construir con ese material?, mientras le comentas que antiguamente se construían casas, jarrones, y se siguen realizando esculturas con tan noble material, y todo a muy bajo costo.

Juegos en el barro beneficiaría el sano desarrollo de los niños

Múltiples Beneficios

Consultada la psicóloga infanto-juvenil, Marcela Tarifeño, nos señaló que es totalmente beneficioso que los niños jueguen con el barro, las piedras, las hojas, el agua, y las flores, porque resulta esencial que desde muy pequeños se familiaricen con distintas texturas, porque al estar expuestos a recibir estímulos por los cinco sentidos, se desarrolla más rápido sus conexiones neuronales.

“El barro aparte de ser rico de tomar y manipular, desarrolla el sentido del tacto, tiene olor lo que favorece el olfato, es relajante y ayuda a liberar tensiones por el olor a tierra mojada, y les estimula la creatividad y el pensamiento al permitirles fantasear y llevar a cabo juegos de distinta índole, como hacer "tortitas", hacer fuertes, diques o castillos, o crear figuras de personas o animales”, señala.

Así que desde su punto de vista, lo que menos debiera preocuparle a una madre es que se ensucie su hijo, porque si se preocupa más de eso en vez de que el niño juegue y sea feliz, es que su actitud está muy mal. Aunque sí advierte que se le debe supervisar y enseñar que no debe comer ese material, así como lavarse muy bien las manos después de haber estado en contacto con la naturaleza.

“Lo importante es que el niño no se coma las "tortitas", ya que se puede enfermar, pero la manipulación y posterior roce de las manos por su cara le ayudan a crear defensas muy útiles. Es mejor que el niño salga todos los días a jugar afuera un ratito y se ensucie, incluso en el invierno, a que pase encerrado en un departamento limpio y pulcro. Seguro que el que pasa encerrado se enferma mucho más”, afirma.

Así que no hay excusas para que no le permitas a tu hijo disfrutar de las cuatro de estaciones del año, y en lo práctico es recomendable que optes por vestirlo con ropas cómodas y destinadas al juego, como buzos o delantales, ya que de esa manera evitarás que dañe sus vestimentas, entendiendo de esta manera que cuando juega puede hacerlo en plenitud.

Por Verónica Lavado

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