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 El trasero como objeto de deseo femenino
03 de Junio de 2008 19:00

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BAJADA<br><i>Terra</i>


Los traseros de famosos más deseados del mundo

SANTIAGO, junio 3.- El trasero, nalgas, glúteos, o dicho sin rodeos, el culo, como dicen los españoles, siempre ha sido protagonista en la erótica del cuerpo humano. Esas ondulaciones de carne provocan sin quererlo, también en las mujeres, cierta excitación que se va metiendo en nuestras fantasías al imaginar, si esto está también formado, cómo será el resto del cuerpo.

Oda al trasero masculino

Nalgas, trasero, pompis, posaderas...infinidad de nombres para definir esa curva capaz de despertar por sí misma el deseo más oculto. Lo llamemos como lo llamemos, el trasero es como un imán que atrae la psique sexual, despierta el voyeur que todas llevamos dentro, mucho más cuando está bien hecho.

Sobre gustos no hay nada escrito y, como todo en la vida, los hay de infinidad de maneras: grandes, pequeños, redondos, con forma de corazón, manzana o pera, con lustre, lechosos o musculados, macizos, firmes o caídos, fibrosos, deportistas, respingones, gordos, delgados… Y si tienes la oportunidad de tantearlos, la variedad aumenta: los hay que se hunden nada más palparlos, que rebotan como la goma o duros como el hierro, con más o menos grasa, de piel fina, como lija o tipo paella valenciana, cubiertos de pelo o pelones, rudos o amanerados.

Aunque las tendencias cambian según las épocas, un trasero que no pasa de moda, para muchos el mejor de la historia, es el del David de Miguel Ángel (aunque quizás seas de las que no te has percatado del reverso de la escultura). Pero si nos marcamos algo más real, las últimas tendencias se dirigen hacia un trasero equilibrado: ni como el acero ni como los flanes caseras; ni excesivamente pequeño y mucho menos tamaño extra large. En definitiva, nos ‘llama’ un trasero ‘hecho y derecho’, deseable, que invite a ser acariciado, devorado.

¿Por qué gusta tanto?

El trasero como objeto de deseo femenino

Objeto de deseo sexual

El trasero masculino se ha convertido hoy día en una ventana abierta hacia la estructura fetichista femenina. El cine, la televisión, la publicidad, e incluso los deportes y, por descontado la pornografía, han descubierto en esta parte del cuerpo un punto de fuga hacia el placer erótico y estético, y, por consiguiente, una importante fuente de ingresos.

A pesar del tan nombrado estrés, inapetencias o depresiones varias (ante-vacacionales, pos-vacacionales, familiares…), el deseo sexual está latente, sólo hace falta un buen estimulante para levantarlo de su letargo forzoso.

Muchas de las fantasías sexuales femeninas comienzan con unos glúteos redonditos, seguidos de unos muslos bien torneados, no como fin en sí mismos, sino como instrumento de juego sexual, objeto de excitación para la mirada y, un poco más allá, para el tacto que no podrá resistirse a pellizcarlos, acariciarlos, apretarlos o incluso morderlos y devorarlos en un momento de furia contenida.

Pero un buen trasero no se limitará a ser simple receptor de estas caricias. Uno agradecido será aquel capaz de transmitir su sensibilidad erótica a otras partes de su cuerpo con las que aún disfrutar más. Ya lo decía el Marqués de Sade, quien consideraba el trasero como “un instrumento erótico para consagrarse al sexo como derroche incontinente”. Aunque él lo convertía en parte activa de sus relaciones amorosas en sus interminables noches de sodomía sádica.

¿Al natural o en conserva?

La naturaleza se comporta de una manera cruel: con el paso del tiempo nos quita todo lo que en su día nos dio. Por eso, tanto si se es de los afortunados de poseer un trasero de escándalo como si no, la conservación es fundamental, para que no desaparezca, no decaiga y se mantenga firme y torneado.

Para los que ya vengan con buen airbag trasero de serie, el ejercicio será su arma más efectiva. Si te paseas un día por tu gimnasio podrás observar cómo cada vez ellos se preocupan más de realizar ejercicios que fortalezcan sus glúteos para después poder lucir ‘sin complejos’ unos buenos jeans. Y es que tener un buen trasero ha entrado a formar parte de las preocupaciones físicas que agobian a los hombres, por detrás, eso sí, del abdomen para evitar la temida ‘tripita cervecera’.

¿Por qué gusta tanto?

El trasero como objeto de deseo femenino

  • ¿Ejercicios que ayudan a levantar los traseros? Bicicleta, caminar, subir y bajar escalones, y de forma más localizada, las máquinas (como la polea de carga o las mancuernas, que buscan levantar un determinado peso con la parte interna de las rodillas), el step, ejercicios como la sentadillas o algo divertido como es el bailar.

    Para los menos agraciados, existe una cirugía denominada gluteoplastia, cada vez más habitual entre los hombres, que consiste en la aplicación de dos implantes diseñados especialmente para esta zona, que se insertan debajo de los músculos. Este procedimiento sirve para moldear y aumenta el tamaño del trasero. Aunque, los resultados suelen ser bastante aceptables, el resultado dependerá de la edad del paciente y de la calidad de la piel. Los traseros más solicitados en el mundo, según el cirujano plástico Carlos Navarro, son los de Antonio Banderas, Rafa Nadal o Brad Pitt.

  • terra

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