



En estos casos es muy importantes que los médicos tratantes tomen las precauciones necesarias antes de iniciar un tratamiento, para que así estas mujeres puedan ser madres a futuro.
Un ejemplo que clarifica esta problemática es el cáncer de mama. Cada día en nuestro país mueren tres mujeres por esta razón, mientras que una de cada 13 padecerá este mal a lo largo de su vida. Si bien esta enfermedad determina grupos de riesgos por antecedentes médicos, no excluye al resto de las mujeres. De hecho, más del 50% de los cánceres detectados se desarrollan en pacientes sin antecedentes.
A esto se suma que la edad de las afectadas ha ido disminuyendo y ya es mucho más común ver a jóvenes desde los 25 años con este tipo de mal. Por esto, es de suma importancia que se genere una mayor preocupación por la calidad de vida de estas pacientes al haber mejorado las tasas de supervivencia tras tratamientos oncológicos.
“A medida que las tasas de curación y sobrevida aumentan, cobran mayor relevancia las consecuencias de los tratamientos. Sin duda, la función ovárica y el mantenimiento de la fertilidad deben ser tomados en cuenta por los médicos tratantes”, señala el doctor Carlos Troncoso, director de Clínica IVI Santiago.
Para todos estos casos existe la vitrificación de óvulos, que permite preservar la fertilidad en pacientes oncológicas y les da la posibilidad de ser madres una vez que superan su enfermedad.
Este tratamiento permite preservar la función reproductiva en aquellas pacientes que van a perder su función ovárica, y Clínica IVI es pionera en la aplicación de esta técnica en Europa. Ésta consiste en la inmersión directa de los óvulos en nitrógeno líquido, cuya temperatura es de -196º C, previo tratamiento de los mismos con sustancias crioprotectoras. La principal ventaja de esta metodología es que no se forma hielo, a diferencia de lo que ocurre en la congelación tradicional, en la que el material se solidifica en forma de cristales de hielo que pueden lesionar al óvulo al actuar como verdaderos cuchillos sobre las estructuras celulares.
De esta manera, los resultados de supervivencia ovocitaria post desvitrificación superan el 95%, logrando tasas de gestación similares a las obtenidas con óvulos frescos.
