




Por eso, las mamás se preocupan tanto y se frustran si no logran darle de mamar a su niño, porque de partida caen en el estigma se sentirse malas progenitoras, se autocastigan si no tienen leche, o se critican constantemente si su hijo no logra aferrarse correctamente al pezón y llora porque no sació su necesidad de comer.
Así que para toda la familia se vuelve un drama, porque alaban a la mujer que tiene leche, en desmedro de quien debe recurrir a las fórmulas o los extractores para alimentar a su bebé, cuando en realidad todo forma es válida si se realiza con cariño y disposición, porque muchas veces existe una imposibilidad mayor que realmente no les permite cumplir con el amamantamiento.
De hecho la enfermera matrona y asesora postnatal de Canguroo (www.canguroo.cl
"En los casos que hemos tenido, las mamás sienten que como lo están pasando tan mal, se lo van a transmitir a sus hijos, así que deciden darle mamadera. En la mayoría de estas situaciones se soluciona exitosamente con una clínica de lactancia, en la que se enseña otras posiciones para dar pecho, usando cremas especiales que ayudan a acelerar la cicatrización", señala.
Lo que nos demuestra que la lactancia no es proceso tan simple, porque explica la especialista que engloba un aprendizaje tanto para la mujer como para su hijo: "Para que sea exitosa la madre debe estar relajada, si está estresada afecta directamente en la producción de leche. Tiene que tener paciencia, ya que no siempre resulta fácil poner al niño al pecho, por lo tanto, necesitará apoyo familiar debido al tiempo que necesita para esta labor".
