Cierre de inscripciones: Marco Enríquez-Ominami llamo a inscribirse y los jóvenes ñuñoinos lo hicieron Marco Enríquez-Ominami es oficialmente candidato presidencial, y lo celebró con un concurrido acto afuera de las oficinas del SERVEL, mientras que en Ñuñoa se repleto el local de inscripción provocando una larga espera a los asistentes.
Por Matías Unda
El pasado jueves, 30 de septiembre, MEO realizó su inscripción como candidato presidencial, con un recibimiento multitudinario, que lo siguió desde su sede de comando en calle Morandé hasta calle Esmeralda donde se encuentra la oficina del SERVEL. En ese lugar se reunieron los votantes del candidato, la familia, incluyendo a Karen Dogenbailer (esposa) y sus hijos. Causando gran expectación periodística.
Luego del trámite, Enríquez-Ominami se dio el tiempo de compartir unas palabras con sus seguidores, donde recordó a sus a los jóvenes inscribirse y apoyarlo en la carrera presidencial.
Pero el momento más emotivo fue cuando recordó y agradeció a su fallecido padre Miguel Enríquez-Ominami, fundador del MIR. Y que Marco nunca conoció, ya que tenía sólo meses de vida.
Masiva concurrencia en Ñuñoa
Como buenos chilenos, los ñuñoinos repletaron el local de inscripción en los últimos dos días que se podía realizar la diligencia, plazo que expiro el 13 de septiembre, eso sí se tuvieron que armar de paciencia, ya que la atención era bastante lenta.
En promedio cada persona que llegó a Irarrázaval 2434, tuvo que esperar dos horas y veinte minutos en una fila interminable que comenzaba afuera del edificio público. Para luego poner su firma en dos libros gigantes de inscripción, acción que duraba dos minutos y medio.
Junto con la espera, afloro nuevamente el debate de la inscripción automática. Ya que muchos jóvenes asistentes reclamaban por el pausado procedimiento, “uno llega con ganas de completar el proceso ciudadano, pero llevo una hora acá parado y ya no me dan ganas de inscribirme”, “llaman a votar a los jóvenes y lo único que hacen es poner más trabas a un sistema arcaico”, “eso me pasa por venir el último día”; esas fueron algunas de las frases que ocupaban para demostrar su disgusto o simplemente para resignarse por la espera.