

Una de las visitas más esperadas es la de Duran Duran. Los británicos, que vuelven al país promocionando su último disco “Red carpet massacre” (2007, donde trabajaron con Justin Timberlake y Timbaland), traen un show con el que apuestan a reafirmar su status de ser una de las bandas más innovadoras de la historia del pop. Y también se dan su capricho.
El combo liderado por Simon Lebon viene con una comitiva de 22 personas y para su estadía pidieron una gran variedad de tipos de té (verde, inglés, etc.) y agua de una marca específica. Y lo más singular: masajes hawaianos de la técnica Lomi Lomi, algo que está bien de moda pero que tuvo a la productora con quebradero de cabeza, ya que hay una sola persona en el país dedicada a ello.
Los autores de “The reflex” y “Ordinary world” usarán tecnología local para su concierto y llegan aproximadamente dos días de su show el día 9 de noviembre en Movistar Arena (entradas por Puntoticket.com).
ÚNICA Y GRANDE
Pocos días después estará presentándose en la Pista Atlética del Estadio Nacional una de las grandes divas del pop mundial, Kylie Minogue. La australiana trae un show de primera, que según algunos le hace la pelea y hasta puede superar al de ultra ventilada Madonna.
La sexy cantante de “Love at first sight” trae 55 personas con ella, de los cuales 9 son músicos en el escenario y 10 son bailarines. 2 de estos últimos son acróbatas. El show, montado con 28 mil kilos de carga, entre escenografía y efectos, usará pantallas LED gigantes.
Kylie tendrá 6 cambios de ropa en el concierto. Los vestidos fueron diseñados por Jean Paul Gaultier, Emma Roch, Stevie Stewart y Gareth Pugh.
OTROS
No son los únicos. 50 Cent, el rapero más potente de la escena norteamericana, que se presentará en Chile el próximo 30 de octubre, pidió entre otras cosas: preservativos, un Mercedes Benz blindado y un Lamborghini, para trasladarse él y los seis guardaespaldas que lo acompañan noche y día. Para alojarse pidió la suite presidencial de uno de los hoteles más lujosos de la capital y, además, el cierre de todo el perímetro en torno al mismo. Al igual que de los accesos al sector de vestuarios del Movistar Arena, que acogerá el concierto, cuyos guardias deberán, además, portar detectores de metales.
Y no podía quedar fuera Madonna. La reina del pop no escatimó en megalomanía para su “Sticky & Sweet Tour” que se dejará caer en Santiago el 10 y 11 de diciembre en el Estadio Nacional (sólo quedan tickets para el segundo, por Ticketmaster). Nada menos que 190 personas son las que trae para que funcione todo su aparataje.
Y el escenario, según sus promotores, apuesta a ser el más grande visto en suelo nacional. 22 metros de alto, 82 de ancho y 22 de profundidad, más un brazo de 22 metros que se mete entre el público. Todo llegará en dos aviones. Y la cantante llegará en uno privado. Tiene reservas en cuatro hoteles, todavía no se sabe en cuál alojará, pero sí se sabe que pidió 20 camarines. Y el de ella, enteramente alfombrado, sin aire acondicionado ni tubos fluorescentes.
