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Jun. 26
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¿Quién no ha desconfiado alguna vez de los restaurantes chinos? Esas misteriosas cocinas a las que nadie tiene acceso, sin duda, dan para pensar cualquier cosa. Sobre todo, después de saber que en algunos mercados chinos, cocinan con animales domésticos, sin ningún pudor.



El mito de que los chinos cocinan perros o gatos dejó de serlo. No es que en nuestro país ocurra a sabiendas de todos, pero por lo menos en Yulin, provincia de Guangxi, China, estos animales están a la orden del día, y así quedó demostrado en un reportaje de la BBC.

Cuando el alimento escasea, los perros se comen como una fuente de alimento de emergencia algo que es socialmente aceptable dentro de la comunidad china.

A pesar de que la ley lo prohíbe, muchos grupos pro animales también se oponen fervientemente a la ingesta de animales domésticos, para estas familias de Chinas, consumir perros o gatos, forma parte de su alimentación normal.

Sin embargo, a medida que el país se vuelve más próspero, un número creciente de familias están comprando perros como animales de compañía, por lo que ha crecido la campaña contra la crueldad hacia estos animales.

¿Comer insectos?

Ahora, la costumbre de comer cosas que para nosotros son “raras”, como insectos, o animales domésticos, para otros, configura parte de una dieta balanceada, y muy necesaria.

Se espera que para el año 2050 la población mundial llegue a superar los 9.000 millones de personas, número que colapsará las fuentes de alimentos. Ante esta situación, expertos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) han decidido promocionar ciertos insectos, tan denostados en algunas civilizaciones, y tan requeridos desde hace siglos en otras, como fundamento de nutrición.

Desde hace siglos han sido muchas las culturas que han mantenido a los insectos como base de su alimentación. En la actualidad, 36 países de África, 29 de Asia y 23 en América consumen alrededor de 527 tipos de insectos diferentes. Entre los más comunes se engloban estos cuatro grupos: escarabajos; hormigas, abejas y avispas; saltamontes y grillos, y por último, polillas y mariposas.

Julieta Ramos Elorduy Blázquez, profesora e investigadora del Instituto de Biología de la Universidad de México, ha dedicado más de tres décadas al estudio de los insectos y sus virtudes alimenticias. Para ello, ha convivido con distintas tribus de México y extraído los conocimientos de estos pueblos para los que los insectos son una tradición gastronómica legendaria.




México, es uno de los países con mayor consumo de insectos en su dieta común. Se sabe de su uso culinario desde hace quinientos años. Los primeros españoles que se establecieron allí enviaban a los reyes de España ilustraciones de esos pequeños animales que eran consumidos, entre los que se encontraban chapulines (saltamontes), abejas, avispas y escarabajos, todos ellos con el nombre en la lengua que cada pueblo hablaba.

El valor nutritivo de los insectos es mayor que el resto de las proteínas animales, sostiene la bióloga, “porque los insectos tienen ciclos de vida mucho más cortos que los que tiene una res”.

Su contenido en proteínas es comparable al de la carne y su cantidad de fibra es aún mayor. Son ricos en ácidos grasos poliinsaturados de cadena corta, hierro, calcio, vitaminas del grupo B y minerales, por lo que su desarrollo de forma industrial podría ser una importante fuente de alimentación para aquellos países cuyos habitantes sufren de desnutrición de forma habitual.

¿Animalitos limpios y sabrosos?

A pesar de la idea generalizada que se tiene de los insectos en algunos países desarrollados, donde están asociados a la suciedad, en Estados Unidos hay empresas dedicadas exclusivamente a su comercialización; en Montreal, Canadá, cada año se realizan festivales de degustación y en otros países europeos, como España, han abierto sus puertas restaurantes en los que los insectos son los únicos protagonistas de sus platos.

La doctora Ramos se queja de la mala educación que existe en la actualidad en los hábitos alimentarios porque “la gente no dice voy a comer esto que es bueno, sino voy a comer esto porque es rico. Nunca nos habíamos comportado con tanta superficialidad en nuestra alimentación. Antes, nuestros alimentos procedían de un reciclaje de lo que iba quedando en la finca”.

Considerando lo anterior, ¿los comerías?
Posteado por: Equipo Gour.net
2012-06-26 10:29:50