Jul. 25
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Buscando infructuosamente asado de tira deshuesado, para cocinarlo lentamente al horno en mi olla rommertopf (antigua olla de cerámica de origen romano que adaptaron los alemanes y que me regaló mi suegra) sin más aderezo que sal, pimienta y sus propios jugos, pregunté a través de internet quién tenía el dato de dónde comprarlo.

Y aunque lo que más recibí fueron respuestas chistosas del tipo “en la PDI está lleno de tiras, no sé si deshuesados”, un parrillero consumado me recomendó una carnicería top en Luis Pasteur con Manquehue, en Las Condes.

Así fue como terminé en Gourmeat, un sofisticado punto de encuentro de carnívoros altamente exigentes dispuestos a pagar por un corte de wagyu o de novillo Angus; por un cochinillo de seis kilos (como los que le han dado fama a Segovia y que en el decir –y en el hacer– son tan tiernos que no se cortan con cuchillo, sino con el canto del plato), por un par de patos o unas cuantas codornices. Luis Correa, el dueño de este negocio, se preocupa de buscar lo que le pidan sus clientes, con un criterio de excelencia que no transa.



“Sólo tengo lo probado. Trabajo con distintos proveedores, siempre buscando lo mejor. Carnes Ñuble, Andes del Sur, para chorizos, los JJ, de la zona central, y los Omeñaca, que son productores de cecinas muy buenas en la Quinta Región. En cordero trabajo con Agromarín de Punta Arenas, en jamones serrano tengo los Trujillo, pero los etiqueta negra… y así. Sólo tengo lo probado”.

La idea de Gourmeat es “atender la experiencia de la carne”. Y aunque suena medio erótico, de lo que se trata es de satisfacer al que no sólo “tira una carnecita a la parrilla”, sino que convierte el arte de asar carne en un arte.



En términos femeninos y haciendo un paralelo, podríamos decir que están las mujeres que se compran ropa y las que invierten en ropa. Las que siguen la moda y compran en el retail lo que viene en los catálogos del fin de semana y las que prefieren comprar poco pero bueno, exclusivo y de la mejor calidad, aunque les cueste un ojo de la cara.

Acá, el asunto es similar. Están los carvernícolas que se contentan con cualquier pedacito de palanca o huachalomo y unos cuantos choripanes y los que se deleitan con unas costillas francesas de cordero, unas arracheras (una especie de entraña más sofisticada), una plateada de wagyu o un dentro de la tapabarriga de ternera, que es lo mismo que el vacío argentino o la falda española.



En fin, Gourmeat es un palacio para carnívoros y una gran solución para los que quieren impresionar a los amigos con, por ejemplo, un auténtico asado al palo, que aquí pueden encargarse de producir en cada uno de sus detalles, desde el animal hasta el encarpado del convite, porque las parrilladas a domicilio son otra gracia de este negocio. Un cordero al palo con parrillero incluido cuesta 200 mil pesos y alcanza para 30 personas: o sea, la módica y satánica suma de 6.666 pesos por nuca. Un cochinillo del tipo segoviano de 6 kilos y medio vale 60 mil pesos. Eso para que se hagan una idea.

“Nos interesa darle valor agregado y carácter gournet a la parrilla”, dice Luis Correa, quien además de las carnes ya mencionadas ofrece toda suerte de delikatesen para el aperitivo y para el placer de cocinar con buenos ingredientes (su oferta de sales es notable), además de accesorios de mucho gusto para el buen asador. Desde modernos hornos de barro portátiles hasta cuchillos, tablas y delantales top.

Gente como Fernando González, el tenista, y Cristián Sánchez, el pololo de la Bolocco chica, han sido vistos por aquí. Así es que quien quiera una experiencia carnívora gourmet sólo tiene que dirigir sus pasos hasta Avenida Luis Pasteur 6093, Vitacura, Santiago. O pedir lo que busca al 7855982. A mí al menos me encontraron el famoso asado de tira deshuesado perdido. Un manjar.

Gourmeat: Avenida Luis Pasteur 6093, Vitacura. Tel: 7855982


Posteado por: Ximena Torres Cautivo
2011-07-25 16:48:13