
Con esta modalidad de negocio, no es necesario botar o acumular en una bodega todos esos productos y objetos que ya no ocupas. Y no porque estén en mal estado, simplemente ya no te gustan o no te sirven.
Pero eso no es todo. Ya que además de ordenar y “desocupar” el hogar, puedes obtener una ganancia monetaria, que dependerá del éxito en la venta.
Eso por el lado del vendedor. En el caso de los compradores, los principales beneficios son la adquisición de un producto en buen estado y a un precio conveniente.
Tipos de venta
La masificación de este negocio en los últimos años ha ido de la mano con su profesionalización. De hecho, en el país hay varias empresas especializadas en la organización de ventas de garage.
El proceso comienza con la selección de los productos a vender. El requisito fundamental es que se encuentran en buen estado y limpios. Aunque no todo es vendible, ya que algunas empresas no permiten la venta de ropas, accesorios y joyas.
Con los productos seleccionados, el cliente elije cómo venderlos. Puede ser mediante una venta cerrada o a través de venta colectiva.
En el primer caso, solo se comercializarán los productos del cliente y en su casa. Mientras que en la segunda modalidad, la venta incluye productos de varios usuarios en la vivienda de alguno de ellos, o bien, en un lugar dispuesto por los organizadores. En ambas opciones, la venta dura dos días.
La empresa a cargo gestiona todo el proceso, que incluye la publicidad del evento en medios de comunicación y redes sociales, aunque tras el auge de este negocio los encargados ya manejan una amplia base de datos de asistentes regulares.
Durante la venta, los organizadores velan por su correcto funcionamiento. La idea es que sea un proceso tranquilo, simple y positivo tanto para el vendedor como para los eventuales compradores.
Estos últimos aprovechan las ventas de garage para equipar una segunda vivienda o renovar la decoración de su hogar con productos de calidad, como cuadros, esculturas o muebles, y con valores económicos y más accesibles que si los hubieran comprado nuevos.
Ganancias
Los precios de cada producto son fijados por el cliente en conjunto con el organizador. Esta cifra tiende a ser rebajada en el último día para facilitar su venta. En general, las empresas se quedan con el 15 a 20% del dinero logrado.
Finalmente, los productos que no son vendidos son devueltos a los dueños o entregados a una institución de beneficencia, previa gestión de los organizadores.
Fuente: Portal Inmobiliario