
En palabras simples, esta transacción consiste en que el dueño de una vivienda que esté interesado en comprar otra, entrega su propiedad a la inmobiliaria, que se encargará de tasarla y gestionar la venta. El dinero obtenido se abona en la compra del nuevo inmueble.
Esta modalidad está disponible en la mayoría de las inmobiliarias, ya que son muchos los clientes que hacen uso de esta opción.
Al respecto, la Jefa de Marketing de Simonetti Inmobiliaria, Isabel Ciuffardi, comentó que las ventajas que obtienen los usuarios con este tipo de negocio son amplias. “Nosotros lo asesoramos en todo el proceso. El cliente solo debe preocuparse del saldo final del precio”.
De esta forma, agregó la ejecutiva, “el propietario se libera de la preocupación y la dedicación que implica vender una propiedad. Además, hay un ahorro económico, ya que no asume costos de comisión por la intermediación y tampoco por publicidad”.
Si las regalías a la compra del inmueble nuevo son mayores de parte del desarrollador inmobiliario, esto favorece la decisión de compra del cliente y este tipo de transacción conviene, destaca el consultor inmobiliario, Hernán Marchant. “Adaptaciones edificatorias a las necesidades del cliente o un descuento en el pago del pie, pueden ser un complemento equitativo al "castigo" de base que recibe un inmueble entregado en parte de pago”.
Sobre si la operación es rentable, el experto aseguró que va a depender de la situación financiera, capacidad de endeudamiento y liquidez del comprador. “Siempre el propietario debe saber cuánto vale lo que tiene en el mercado. Si tiene una propiedad con alta plusvalía del terreno, podrá negociar mejor y amortizar más el castigo al precio de mercado de la propiedad que la inmobiliaria aplicará al recibir en parte de pago”.
Restricciones
De manera de resguardar los intereses propios, las inmobiliarias establecen algunas limitaciones a este mecanismo. En el caso de Simonetti, por ejemplo, el valor del inmueble se debe ajustar al porcentaje que la empresa requiere para realizar la compra de la actual propiedad y la vivienda tiene que estar ubicada en Santiago.
En otras inmobiliarias, el inmueble no podrá exceder el 50% del valor de la nueva propiedad y su valor no podrá ser menor a UF 1.000. Tampoco se aceptan en parte de pago oficinas, locales comerciales, parcelas de agrado ni galpones.
Sin embargo, a pesar de las restricciones, esta alternativa ha ido aumentando en el último tiempo y se ha transformado en una sólida opción para adquirir una vivienda. “Para algunas personas esta es la única manera de adquirir una propiedad que se ajuste a la etapa de vida a la cual se enfrentan”, afirmó, la Jefa de Marketing de Simonetti Inmobiliaria, Isabel Ciuffardi.
Fuente: Portal Inmobiliario